11 febrero 2011

Conquistando al conquistador

Cuando era niña, hace unos pocos años (eso es lo que quisiera creer pero no es así) daban una novela brasileña en la televisión, se llamaba "La Próxima víctima" en ella las personas iban desapareciendo, muriendo una a una, cuando pensabas que sabías quién era el asesino, esa persona moría y otra vez te quedabas con la duda, no me dejaban ver esa novela, ahora entiendo por qué...

Crecí un poco más y no sólo quería ver la telenovela de Brasil, sino también Beverly Hills 90210 y Melrose Place, la misma historia, tampoco me dejaban, ya de grande las vi y comprendí por qué no debía ver esas series con tan sólo 8 años, finalmente las figuras máxima de amor que quedaron en mi cabeza a los ocho años fueron: Donna Joe de 3 por 3 con su eterno novio Steve y Candy persiguiendo a Terry, Terry a Candy y viceversa.

Volviendo a la "Próxima Víctima" es una frase que suena en mis conversaciones desde hace un par de años, aquí entran los hombres, esos que pueden hacernos suspirar y llorar de alegría, de pena, querer matar a alguien, y renacer de la tristeza más profunda con 4 palabras bonitas sacadas de las frasesdeamor.com, esos tipos de hombres de los que debemos cuidarnos.

Pido disculpas a mis lectores del género masculino, ya que ojo, no todos son iguales, hay grandes excepciones; no quiero que se ofendan, pero en este post seré lo más subjetiva posible con mis hermanas de género, las mujeres.

Los famosos victimarios escogen de manera estratégica a su próxima presa, verifican el territorio cual perros sabuesos, evalúan desde gestos hasta comportamiento antes de actuar y en el momento indicado atacan, verbo que simboliza la forma en que se acercan a la chica que les gusta, la invitan a salir, a comer, a caminar, se divierten un rato, se aburren, la dejan y empiezan de nuevo la secuencia sin fin.

Son las mujeres las que piensan, o pensamos, porque a todas nos ha pasado en algún momento, que vamos a ser enamorados, que luego nos casaremos, compraremos una casa con cerca, jardín y tendremos 5 hijos para ser felices por siempre. La realidad es que esa no es la realidad, despierta, respira, analiza y piensa, una salida no significa una pedida de matrimonio, una salida en el mundo de Marte, es decir el masculino, significa eso, una salida.

Así que para no salir lastimadas, llorar a mares y tomar litros de helado que nos hará ir tres mil horas al gimnario para quemarlos, hagamos lo siguiente, es el siglo XXI, tomemos las riendas nosotras mismas, decidamos con quiénes queremos salir, en base a lo que nos gusta y nos hace felices, démonos la oportunidad de encontrar "el hombre". Detectemos al desechable con nuestra capacidad de mirar e imagínemos un letrero de peligro en la frente de este personaje, huyamos o será muy tarde: estaremos perdidamente enamoradas del victimario.

Nosotras somos las que tenemos el deber de construir nuestra propia felicidad, así que olvidémonos del síndrome de la próxima víctima y juguemos nuestro propio partido (siendo nosotras las ganadoras). Quiero aclarar que no quiere decir que nos volvamos unas bandidas, sólo que tomemos al toro por las astas. Caminemos pisando nuestro propio camino, felices, libres, decidiendo por nosotras y sólo por nosotras.

Para qué dejarnos sorprender, si podemos sorprenderlos a ellos, esto me recuerda la historia que me contó una amiga hace un año más o menos, un chico mucho mayor la invitó a salir, le ofreció todo para deslumbrarla, pero sólo porque él la tenía en la mira,  por lo que decidió no salir con este chico que le bajó la luna y las estrellas, sino esperar a que ella realmente quisiera salir con un chico como él por decisión propia, mas no por sentirse comprometida por tanto regalo.

Cambiemos las reglas de ese tal cupido, movamos el objetivo según lo que deseemos, y pronto habremos conquistado Marte, tengan sus banderas listas.

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